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30.5.11

Primaverando domingos sin fin

Descafeinarse de buena mañana
llevando a rastras la semana
convertir en posible
lo que aún no tiene cara.

Disimulo como punto fuerte
llenarse de excusas el bolsillo
anestésico total y aún dueles
hipotético, tétrico, patético.

Martes de leer entre líneas
resopón de nicotina y conclusiones
sin hallazgos patológicos de interés
pericarditis de primer nivel.

11.1.11

La cocina de Eric

Me llamo Marina y por ahí dicen que soy una llorica. No es que me enorgullezca de ello, pero es imposible combatir a los bigotes de leche que se sientan en la última fila de mi clase de mates. Me gusta coleccionar cosas, desde gomas de borrar hasta cromos de futbolistas. Pero nunca llego hasta el final.
Hoy es un día de esos gris bonito: gris porque el cielo quiere obligarme a tener cara de pomelo y bonito porque Eric me ha invitado a desayunar. Eric está muy guapo con barba, pero no se lo digáis que él es muy de creérselo sólo para hacerme la puñeta.
Estamos en su cocina... Me gusta su cocina: está toda decorada en verde y blanco y tiene dos fotogramas de Taxi Driver pegados en la nevera. Tengo delante de mí un bol enorme de fresas con leche condensada, que sabe que me encantan. Él, para variar come cereales, de esos que son bolitas de chocolate... Y cuando se cree que no me doy cuenta, intenta colarme alguna por el escote.
Hace tiempo que he empezado una nueva colección: me estoy aprendiendo su magia por fascículos. Pero no quiero contárselo aún, por miedo a que piense que no voy a terminarla.

Ahora que no me mira... ¿Se lo digo? ¿O no? ¿Y si se enfada conmigo por no habérselo contado antes? Bueno, da igual, si hasta cuando se enfada está guapo...


-Eric... ¿Te puedo pedir una cosa?
-Lo que quieras.
-Es que... Estoy coleccionándome tu magia, y los únicos fascículos que me faltan son "Maratón de Saw en mi sofá mientras me repites una y otra vez que te encanta besar a las chicas miedicas" y "Cena donde sea sin relojes ni móviles". ¿Crees que podrás hacerlo?
-Palomitas dulces y cocino yo, ¿hecho?
-Hecho.

29.10.10

Intempestivismo.



El mismo trayecto de siempre
tu cara de sueño, mi cortado con dos de azúcar
hablarnos a las manos
porque tus ojos ya no me oyen.

Lunes de otoño interminable
volver a dibujarte si te dejas
como cuando hago "crac"
y tú convertido en tirita me haces indestructible.

1.10.10

Como idiotas

Era una tarde cualquiera de finales de mayo, con la típica lluvia tonta inglesa que cae sin que te des cuenta. Cuando llegamos al Millenium Bridge, ya estábamos empapados como idiotas. "Mira a lo lejos", me dijiste. "Vámonos a casa, Steve, me muero de frío"."Mira hacia el fondo, ¿ves el final del Támesis?" Para variar, eres la única persona en el mundo en la que encuentro irresistible que no me haga ni puñetero caso. "No, no puedo verlo. ¿Por?" "Por nada... Sólo quiero que seas como el Támesis... Sólo quiero que no te acabes nunca".

20.9.10

Es difícil abrir los ojos cuando el cielo se queja.

Me gusta pensar a veces
que el silencio puede durar
más de lo que tú le pidas,
como un niño malcriado.

Parvulario desmadrado de sonrisas inocentes
como cuando dices que vendrás y no
hacer comida para uno
odiarte porque siempre te pierdes.

Estrellas que son testigos protegidos
que sólo se iluminan cuando no queda otra
igual que tu sinceridad sentimentaloide
que sólo sale cuando se me hincha la vena.

Esto no tiene buen color
pero no importa demasiado
suerte que traje el bolso grande...
Sí, ese que tanto odias
con la goma de borrar y los lápices Alpino.

31.8.10

Los aeropuertos incitan a pensar (quizás demasiado)

Hace tiempo escribí: "No sabes lo que duele quedarse con las ganas". Pero todo quedó ahí. Hasta ayer por la tarde, cuando esa frase empezó a dar vueltas en mi cabeza durante las dos horas y algo que duró el viaje de avión que me llevaría a mi casa desde Leeds, después de un fin de semana legendario. Es lo malo de viajar sola en avión, que por muy acostumbrada que estés, jamás terminas de estarlo del todo. Y es que "aguantarse" las ganas de abrazar fuerte a alguien, tan fuerte que creas que se hace de noche, debería de estar prohibido. Porque es como cuando te das cuenta de que llevas los cordones desatados: te gusta el riesgo de pensar qué pasará "si dejas las cosas tal y como están", pero te asusta hacer algo, por pequeño que sea, y no obtener el resultado esperado.