23.2.15

Romanticidio por imprudencia.

¡Alto!
Manos arriba:
esto es un atraco a corazón abierto.

Vamos a hacer el amor.
Vamos a amar el humor.
Voy a hacinar el hedor
del castigo que supone tu mayor error.

Porque no es lo mismo ser que estar.
No es lo mismo estar 
que quedarse. ¡Qué va!
Pero esto no es una canción de Alejandro Sanz,
y menos mal.
¡Dónde vamos a ir a parar!

No es lo mismo querer que parecer
"No eres tú, soy yo"
Si tú supieras, antes de ti, con cuántos me acosté...
Podría contártelo en múltiplos de diez.

Lo siento, se me ha escapado.
Bien podría habérmelo ahorrado
Si quería empezar con buen pie.

El hábito no hace al monje
la bragueta no define al poeta
pero si eres alguien emocionalmente torpe
te conviertes en un amante de pandereta:
de los de mucho lirili y poco lerele
perros que ladran mucho y muerden menos
culpables de dar donde más duele,
de no estar nunca lo suficientemente lejos.

Suerte que estoy curada de espanto
ya no me mereces ningún llanto
soy consciente de mi natural encanto y mientras tanto...

Que te vayan dando.

22.1.15

Blue monday

Kris me dijo un día que le gustaba ser azul
por un poema de Machado,
y desde entonces
sigo sin comprender
por qué pintamos así
al "día más triste del año"...

Si azul soy yo
llamándote al fijo
mientras temo que lo coja tu madre.

Si azul eres tú
avisándome de tus horarios
para evitar que eso pase.

Azul, violeta y gris 
somos tú y yo
comiéndonos las dudas 
poco hechas, a la parrilla.

Porque jamás supe qué era
eso de la sinestesia
hasta que te dejaste caer en mí,
vacío.

Salado es el regusto que se me queda clavado
en la punta de la lengua
cada vez que cierras la puerta sin llave
-regusto a ese mar en calma
que vemos sin salir de la cama-.

Bach es eso que siempre me suena,
por dentro,
cuando tus manos me convierten
en un cascabel viviente.

Y pienso en que ojalá
un concierto de Año Nuevo
donde ser Viena en tu salón
devolverte el Danubio azul
y devorar sinfonías en la alfombra.

7.12.14

Metáfora del protagonista intangible.

A Diego Ojeda


A veces
a lo mejor
a un palmo del cielo
a quinientos metros a la derecha en la siguiente rotonda

No importa.

Tu paz de isla
tu isla de vida
tu vida en los ojos
tus ojos de ganas
tus ganas de versos
tus versos, y tu paz...

Siempre están ahí.

Siempre,
que a veces es casi nunca
y nunca es siempre
-depende de qué labios lo pronuncien-.

Quizás sea cuestión
de abandonar esta orgía
de acentos y consonantes mudas
para ver cómo abrazas las vocales más débiles
y te conviertes en un diptongo tan bonito
que hasta Lope, hoy en día, siga muriéndose de envidia
por no haberte tenido
en alguno de sus sonetos.