23.3.15

Berlín no se hizo en un día.

Berlín y tú
tenéis muchas cosas en común:
un muro construido a golpes,
dos mitades
y el invierno incrustado en 
el nombre.

Un camino lleno de obstáculos
donde a veces, 
huir,
es tan fácil
como abrir la puerta
e invitarte a entrar.

Un allanamiento de morada
que pierde todo el agravante de nocturnidad
porque el "Grace" de Jeff Buckley
y el vino de las ocasiones especiales
ya dan la suficiente luz.

Berlín no se hizo en un día,
pero nosotros tampoco:
por eso sé que somos
las dos únicas líneas paralelas
cuyo punto de fuga se llama "mañana".

16.3.15

Para septiembre.

Los lunes sin calma
un domingo en la cama
tres cuartos de karma
la vida entera sin mapas.

La intuición femenina
de autopistas sin peaje
el récord en cobardías sentimentales
cuando no te atreves a cortar el cable.

Decirte "ven" como plan B
que vengas y nunca llegues
un plan A
lleno de contradicciones.

Huidas que saben a pies quietos
inviernos vestidos sin mangas
infiernos con nombres y apellidos
hallar el fin cada vez más cerca de casa.

Y que uno más uno nunca son solo dos
maldita aritmética del corazón
que ayuda a aprobar las heridas 
pero prueba, que a herir nunca se aprende del todo.

23.2.15

Romanticidio por imprudencia.

¡Alto!
Manos arriba:
esto es un atraco a corazón abierto.

Vamos a hacer el amor.
Vamos a amar el humor.
Voy a hacinar el hedor
del castigo que supone tu mayor error.

Porque no es lo mismo ser que estar.
No es lo mismo estar 
que quedarse. ¡Qué va!
Pero esto no es una canción de Alejandro Sanz,
y menos mal.
¡Dónde vamos a ir a parar!

No es lo mismo querer que parecer
"No eres tú, soy yo"
Si tú supieras, antes de ti, con cuántos me acosté...
Podría contártelo en múltiplos de diez.

Lo siento, se me ha escapado.
Bien podría habérmelo ahorrado
Si quería empezar con buen pie.

El hábito no hace al monje
la bragueta no define al poeta
pero si eres alguien emocionalmente torpe
te conviertes en un amante de pandereta:
de los de mucho lirili y poco lerele
perros que ladran mucho y muerden menos
culpables de dar donde más duele,
de no estar nunca lo suficientemente lejos.

Suerte que estoy curada de espanto
ya no me mereces ningún llanto
soy consciente de mi natural encanto y mientras tanto...

Que te vayan dando.