Incienso de vainilla
vinilo de Barry White y
vino blanco en el frigorífico.
(Entendernos sin tocarnos
oírnos sin hablarnos
pensarnos sin quererlo
sin querer queriendo).
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3.12.11
7.6.11
Cardiopatía bipolar
Eres como ese jodido puñetazo que va directo al esternón, porque si hubiera sido un poco más a la izquierda... ¡Pum! Muerte súbita por hiperestimulación sentimental. La típica escopeta de aire comprimido que dispara todos los balines de golpe, en plan "tienes que tragarte por narices todas mis medias verdades desde que nos conocemos". Me vas a permitir que las mentiras me las guarde, por aquello de la venganza dulce... O amarga, da igual: venganza al fin y al cabo. También merece la pena guardarme que cierto día fuimos fotogramas superpuestos, empachados de Apfel-Streusel y de canciones de Antonio Vega. Porque jamás te gustó andar bajo la lluvia sin paraguas, por más que hoy te repita lo guapo que estás con el pelo mojado. Y es que... Quiero que me sigas sonriendo y que se me caigan las bragas imaginándote sólo con tu sonrisa desde el otro lado de la cama.
12.3.11
Cardioversión
Cardioversión: n. Dícese de la forma de ver las cosas que tiene el corazón, al que nadie pregunta jamás.
Cariño,
Sé que crujido es una palabra fea. Pero precisamente por eso, por lo mal que suena, sé que te debo una explicación. Cuando te hablo de crujir, crujirnos, o crujirte, no quiero que pienses en la típica escalera de madera de la típica mansión decimonónica, o en los dedos de las manos que al unirse y hacer ese típico movimiento emiten el típico crujido desagradable, o en el crujido repulsivo que producen las nueces cuando las muerdes (sí, ya sé que a ti te encantan, pero tú me entiendes)... Si te hablo, es porque sé que existe una cardioversión de todo esto. Como cuando finges que no te gusta Nudozurdo, pero que al escuchar las primeras frases de "Negativo" te vuelves mantequilla (ahí puedo crujirte a cosquillas). O como cuando te pones el disfraz de chico atormentado: pedazo de cabrón, sabes que con él puesto, soy yo la que cruje... ¡Y ahí si que no hay versiones que valgan! O... O cuando me hablas en plural y pienso en el guisante de la princesa. Menos mal que, después (casi) siempre me obligas a ver "Love me if you dare"... Y entonces es el sofá el que cruje. Pero eso ya es otro tema.
PD: Volveré tarde. Te he dejado un par de berenjenas en el cajón de la fruta.
Cariño,
Sé que crujido es una palabra fea. Pero precisamente por eso, por lo mal que suena, sé que te debo una explicación. Cuando te hablo de crujir, crujirnos, o crujirte, no quiero que pienses en la típica escalera de madera de la típica mansión decimonónica, o en los dedos de las manos que al unirse y hacer ese típico movimiento emiten el típico crujido desagradable, o en el crujido repulsivo que producen las nueces cuando las muerdes (sí, ya sé que a ti te encantan, pero tú me entiendes)... Si te hablo, es porque sé que existe una cardioversión de todo esto. Como cuando finges que no te gusta Nudozurdo, pero que al escuchar las primeras frases de "Negativo" te vuelves mantequilla (ahí puedo crujirte a cosquillas). O como cuando te pones el disfraz de chico atormentado: pedazo de cabrón, sabes que con él puesto, soy yo la que cruje... ¡Y ahí si que no hay versiones que valgan! O... O cuando me hablas en plural y pienso en el guisante de la princesa. Menos mal que, después (casi) siempre me obligas a ver "Love me if you dare"... Y entonces es el sofá el que cruje. Pero eso ya es otro tema.
PD: Volveré tarde. Te he dejado un par de berenjenas en el cajón de la fruta.
Tiene algo que ver con
los dos,
medicina metafórica,
post-its que arreglan cosas
27.1.11
Radiografía de un juego sin reglas.
Tic-tac. Tic-tac. Tic-tac...
"Mucho tiempo" es demasiado tiempo.
Sudar clandestinidad.
Doler hasta el hueco que hay detrás del ombligo.
Electricidad limítrofe que hace que se te salga la magia por las orejas.
Tic-tac... Se oye desde lejos.
Hasta donde la sordera se vuelve adictiva.
Sí, no y también.
Tic-tac... El juego acaba de empezar.
"Mucho tiempo" es demasiado tiempo.
Sudar clandestinidad.
Doler hasta el hueco que hay detrás del ombligo.
Electricidad limítrofe que hace que se te salga la magia por las orejas.
Tic-tac... Se oye desde lejos.
Hasta donde la sordera se vuelve adictiva.
Sí, no y también.
Tic-tac... El juego acaba de empezar.
22.12.10
Tal cual.
Es una tarde de domingo en la que podría ser cualquier restaurante del centro: fuera está nevando, mientras Laura y Pablo "comparten" una pizza de pepperoni con extra de queso (lo pongo entre comillas porque Laura está nerviosa, y cuando está muy nerviosa le da por comer, con lo cual... Compartir, lo que se dice compartir... Pues poco).
-Tenemos que hablar.
-¿Qué paaaaaasa, Lauri?
-Es que... Tengo que decirte una cosa pero no sé como decírtela porque no sé si te va a sentar bien.
-¿Cómo que no? Si es por el pizza, no te preocupes, eh. Ni que yo fuera un enfadica de esos, jolín.
-A ver... ¡Pero no frunzas el ceño ya, que no he dicho nada todavía! Bueno... Sí, enfádate un poquitín si quieres, ¡que estás muy guapo!
-¡Laaauri!
-Mmm... A ver... Cómo te lo diría yo... ¿Es que sabes qué pasa? Eres como los agujeros del emmental: pienso que no te necesito, pero si no estás, no es lo mismo... No sé si me entiendes... ¿Qué?
-Que te pases a la mozzarella: no tiene agujeros.
-
-Tenemos que hablar.
-¿Qué paaaaaasa, Lauri?
-Es que... Tengo que decirte una cosa pero no sé como decírtela porque no sé si te va a sentar bien.
-¿Cómo que no? Si es por el pizza, no te preocupes, eh. Ni que yo fuera un enfadica de esos, jolín.
-A ver... ¡Pero no frunzas el ceño ya, que no he dicho nada todavía! Bueno... Sí, enfádate un poquitín si quieres, ¡que estás muy guapo!
-¡Laaauri!
-Mmm... A ver... Cómo te lo diría yo... ¿Es que sabes qué pasa? Eres como los agujeros del emmental: pienso que no te necesito, pero si no estás, no es lo mismo... No sé si me entiendes... ¿Qué?
-Que te pases a la mozzarella: no tiene agujeros.
-
Tiene algo que ver con
Lauri,
los dos,
planes al tuntún
20.9.10
Es difícil abrir los ojos cuando el cielo se queja.
Me gusta pensar a veces
que el silencio puede durar
más de lo que tú le pidas,
como un niño malcriado.
Parvulario desmadrado de sonrisas inocentes
como cuando dices que vendrás y no
hacer comida para uno
odiarte porque siempre te pierdes.
Estrellas que son testigos protegidos
que sólo se iluminan cuando no queda otra
igual que tu sinceridad sentimentaloide
que sólo sale cuando se me hincha la vena.
Esto no tiene buen color
pero no importa demasiado
suerte que traje el bolso grande...
Sí, ese que tanto odias
con la goma de borrar y los lápices Alpino.
que el silencio puede durar
más de lo que tú le pidas,
como un niño malcriado.
Parvulario desmadrado de sonrisas inocentes
como cuando dices que vendrás y no
hacer comida para uno
odiarte porque siempre te pierdes.
Estrellas que son testigos protegidos
que sólo se iluminan cuando no queda otra
igual que tu sinceridad sentimentaloide
que sólo sale cuando se me hincha la vena.
Esto no tiene buen color
pero no importa demasiado
suerte que traje el bolso grande...
Sí, ese que tanto odias
con la goma de borrar y los lápices Alpino.
Tiene algo que ver con
comparaciones que son odiosas,
los dos,
moñadas varias
5.9.10
La rebelión de las máquinas
-¿Me puedo fiar de tu GPS?
-Claro... Sabes que desde que me lo regaló mi padre hemos llegado hasta sitios impensables, ¿por?
-No, por nada... Solo que ahora soy yo la que necesita encontrarse.
-Claro... Sabes que desde que me lo regaló mi padre hemos llegado hasta sitios impensables, ¿por?
-No, por nada... Solo que ahora soy yo la que necesita encontrarse.
2.9.10
Baby, please don't move.
Y en aquel preciso instante sus manos se rozaron tímidamente. Él sabía que no debía mirarla directamente a los ojos, pues eran de un azul tan profundo que corría el riesgo de perdese en ellos. Ella conocía todos los secretos que guardaba su sonrisa prohibida. Vio sus manos, deseosas de dar un abrazo sincero. Él olió su perfume: le gustaba sentirla cercana. Fueron unos segundos mágicos, sembrados de un toque de pícara ternura.
Y cruzaron sus miradas. Y un escalofrío recorrió ambas espaldas. Y una risa cómplice se escapó. Y el tiempo se detuvo.
Y cruzaron sus miradas. Y un escalofrío recorrió ambas espaldas. Y una risa cómplice se escapó. Y el tiempo se detuvo.
Tiene algo que ver con
despacito,
los dos,
pastelada suprema
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