23.3.14

Réquiem por una querencia esquelética.

Hazte así
que se te ha metido
una sombra en el abrazo
un par de excusas en el bolsillo de atrás
y un resquicio de mentira entre las manos.

Para mí el domingo
era siempre que te ibas
pero era el domingo más guapo del mundo
porque sabía que tarde o temprano
volverías.

Pero ahora es distinto:
hay poesía en la calle
y la lluvia se me ha metido tan dentro
que hasta ha dejado de doler.

Maldita resaca sentimental
que consiste básicamente en
abrirme de piernas lo antes posible
para cerrar tu herida de 1'80 m
por la que nunca pedí sangrar.

Y es que cualquier colchón
ha dejado de ser casa
si no estás tú,
desnudo,
esperándome para corrernos
un par de maratones.

Porque la vida era
contar tus pecas después de cada polvo,
descontarme
y volver a empezar.

Y ahora la muerte será
encontrarte
en cualquier garito inmundo
cada vez que suene Platero.

1 comentario:

  1. Muy personal, es genial.

    Abrazos con cianuro. ¿Ya has desayunado?

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Mi caja de cerillas no es muy grande... Pero seguro que puedo hacer un huequito para la tuya :)