Sé que en su día
prometí
que no te volvería escribir.
Promesas,
como tantas otras,
de las que Ferreiro dice que "no valen nada".
Y es que
cuando a una verdad a medias
le pones acento vigués
se convierte en irrefutable.
Tú
protagonista de mis todos
poemas
pajas
frases en servilletas
del último bar en el que compartimos un algo.
Allí
después de tu estampida
pude llorarle a lo que no iba a ser
porque todo lo que quería
ahora se escribía en pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo.
Yo hubiera o hubiese lamido tus miedos
y sé
que tú hubieras o hubieses devuelto la primavera
para meterme el invierno bajo la falda.
La primera noche no
la segunda
te pedí que te quedaras
y tú te fuiste lo más cerca que se puede
cuando un poeta decide separarse de su musa:
te encerraste en el poema
que más me duele recitar.
Aunque no sé
de qué me sorprendo
si
siempre me gustó romperme
por el simple placer de arreglarme después.
29.4.13
Rotura fibrilar
23.4.13
Angina de pecho.
Ya está.
Se acabó lo de servirnos
¿servirte?
ración doble de hastío en cada desayuno.
Ya está.
Me hundí demasiado rápido
y no es plan
quedarme sola aquí abajo.
Quizás
sus contracciones ventriculares prematuras
deban llevar
un nombre que no es el tuyo.
Quizás
ella sabiendo que las tuyas
van firmadas
con mi segundo apellido.
Ojalá
destrozarte a hostias el pericardio
porque sin sangre,
duele más.
Che, mirá
siempre supe que dábamos el perfil
de pareja perfecta
para un poema de Pizarnik.
Ya está.
Buscar verdades en el fondo de un gintonic
siempre lleva a
conclusiones precipitadas.
Ojalá
echar atrás el invierno y
cerrarme los ojos fuerte
para no caerme en tus hoyuelos.
Quizás
tú siendo infarto
yo isquemia
y adiós a nuestra esperanza de vida en plural.
Se acabó lo de servirnos
¿servirte?
ración doble de hastío en cada desayuno.
Ya está.
Me hundí demasiado rápido
y no es plan
quedarme sola aquí abajo.
Quizás
sus contracciones ventriculares prematuras
deban llevar
un nombre que no es el tuyo.
Quizás
ella sabiendo que las tuyas
van firmadas
con mi segundo apellido.
Ojalá
destrozarte a hostias el pericardio
porque sin sangre,
duele más.
Che, mirá
siempre supe que dábamos el perfil
de pareja perfecta
para un poema de Pizarnik.
Ya está.
Buscar verdades en el fondo de un gintonic
siempre lleva a
conclusiones precipitadas.
Ojalá
echar atrás el invierno y
cerrarme los ojos fuerte
para no caerme en tus hoyuelos.
Quizás
tú siendo infarto
yo isquemia
y adiós a nuestra esperanza de vida en plural.
Tiene algo que ver con
medicina metafórica,
verso-libertad
9.4.13
Área de descanso
En el rompecabezas de mis ganas
sé
que tu lengua
tiene la solución a mis problemas.
Llegar a buen puerto
por tus ríos
aunque haya que alcanzarte
a nado el ombligo.
Perderme en tus ingles
jugando
a ser ingleses.
Tú, ti, te, contigo.
Que tus caderas sean
la brújula
a la que poder acudir
siempre
siempre que me hagas perder
el norte.
El viaje más húmedo desde la nuca
hasta
el descanso eterno.
Como cuando te invito
a quedarte a cenar
y aceptas sin pensarlo.
Café sin azúcar
porque sé
que lo más amargo se esconde
al bajarte la cremallera.
Al igual que mis dulzuras
acostumbran a esconderse
en una 95D.
Martes de verano de 2009
días
de dar el pistoletazo de salida
empezando por mis bragas
y llegar hasta el final
en un tren de sudor
y palabras ininteligibles
morir justo en la línea
donde se unen tus piernas y tus caderas.
Domingos de otoño de 2011
desprenderse
de los interrogantes que pesan
para buscar respuestas
cuando ya no hay apego.
Y es que a veces
desafinarnos
es la mejor opción
para lograr la melodía perfecta.
sé
que tu lengua
tiene la solución a mis problemas.
Llegar a buen puerto
por tus ríos
aunque haya que alcanzarte
a nado el ombligo.
Perderme en tus ingles
jugando
a ser ingleses.
Tú, ti, te, contigo.
Que tus caderas sean
la brújula
a la que poder acudir
siempre
siempre que me hagas perder
el norte.
El viaje más húmedo desde la nuca
hasta
el descanso eterno.
Como cuando te invito
a quedarte a cenar
y aceptas sin pensarlo.
Café sin azúcar
porque sé
que lo más amargo se esconde
al bajarte la cremallera.
Al igual que mis dulzuras
acostumbran a esconderse
en una 95D.
Martes de verano de 2009
días
de dar el pistoletazo de salida
empezando por mis bragas
y llegar hasta el final
en un tren de sudor
y palabras ininteligibles
morir justo en la línea
donde se unen tus piernas y tus caderas.
Domingos de otoño de 2011
desprenderse
de los interrogantes que pesan
para buscar respuestas
cuando ya no hay apego.
Y es que a veces
desafinarnos
es la mejor opción
para lograr la melodía perfecta.
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