10.7.13

Oxímoron

Y es que a pesar de todo aún no sé que es lo que pasó.
Si tú y yo éramos tan felices.

La Habitación Roja.


Eras de ese tipo de personas que antes de llegar sabes que van a joderte la vida.
Eres el resultado de mezclar benzodiazepinas y whisky barato a las 4:48 de la mañana.
Eras todo roce y no atendías a razones.
Eres causa y efecto.
Eras ganas de que llegase el fin de semana.
Eres motivo de arrepentimiento.
Eras consciente del peligro.
Eres los instintos más bajos unidos en uno solo.
Eras aquella primera última noche, en la que fui porque tú eras conmigo.
Eres ojos que dicen lo que tu boca no se atreve.
Eras ese gol en el último minuto.
Eres denuncia por dopaje.
Eras el primer cigarro después de haber dejado de fumar.
Eres acoso emocional.
Eras invierno.
Eres ese golpe en el dedo meñique del pie con la mesilla de noche.
Eras tú y querías ser alguien.
Eres alguien que ya no conozco.
Eras eso que no debía haberme ocurrido nunca.
Eres demasiado a menudo.
Eras.
Eres.
Pero ya no estás.

20.6.13

Retrato robot

El autorretrato que te hiciste a carboncillo
ante tus amigotes con cara de mico
no hizo más que demostrar
que más grande que tu envidia son tus ganas de aparentar.
En las guerras de palabras
debes escoger bien tus armas
porque si te vas por las ramas
la puedes palmar a la primera de cambio.
Dices que me repito
que siempre hablo de lo mismo
pero ya quisiera tu público
sentirse tan vivo contigo
como cuando están conmigo.
Y es que yo para pasar el rato
con un seis y un cuatro
escupo un garabato mejor que tu retrato.
La noche ya no nos une
tus propias palabras te confunden
tu languidez te consume
no hay ni Dios que te escuche
sin querer morirse al primer minuto.
La verdad a la cara es lo más puto
yo te la recito para que suene justo
pero la justicia sin sangre no mola un duro
seguiré tragando mierda, ya lo asumo
pero acabaré pariendo un truño
más grande que el mejor de tus asuntos.
La letra con sangre entra
da igual si es metáfora o verdad verdadera
pero debo dejar de dar vueltas para agradar a quien no me sabe apreciar.
El camino acaba de empezar
voy a dejar que vengas conmigo
para tenerte a tiro cuando me quiera desahogar.
Cuando el río suena, agua lleva
pero no sé si por las malas o por las buenas
va siendo hora de que aprendas
que la prudencia es la panacea
de los poetas que no pretenden nada
bombardeando a fechas
para enseñar a la peña aquello
que aún te queda muy lejos:
la humildad hecha versos
puñetazos conjugados en pasado perfecto
y una respuesta en tu idioma para que no se te escape ni un pelo.

8.5.13

Oda a tu desexistencia

Pongamos que desexistes
de
no existir
o hacerlo sólo
a ratos.
Cuando así sea
hazlo rapidito
que no me entere
como el preadolescente
que,
sobrehormonado,
derrocha expectativas
en una noche que jamás las cumplirá.
Por favor
hazlo ya
deja de existir
no es tan difícil.
No pido que dejes de quererte
no soy mala persona
tampoco
estoy pidiendo un imposible.
No pido amaneceres
en mitad de la madrugada
tampoco digo
que vaya a olvidar tu cara.
Pero no sé
qué idioma usar.
Si no existieras
todo
sería mucho más fácil.
Si tuviera un deseo
daría atrás en el tiempo para
no haberte conocido nunca.
Tarde.
Demasiado tarde.
Pongamos que desexistes
y yo me lo creo.
Cuando la verdad
es
que nunca te fuiste
y ojalá poder decir
que no es cierto.
Porque es de mal nacidos
desear
la muerte de algo/alguien
que algún día
creíste como tuyo.
Pero
qué sería de la poesía
sin poetas
que
además de quererla
sean versos
y pecadores.